Los jaguares deambulan solos; cada uno necesita un territorio de unos 26 a 78 km (10 a 30 mi2). Aunque parte de los territorios puede coincidir, los jaguares prefieren andar solos (excepto para aparearse). Sin embargo, este animal solitario, que deambula por la vasta diversidad ecológica de Yucatán desempeña un papel de vital importancia en la supervivencia de todos los seres vivientes, desde los insectos hasta los monos y tal vez la selva misma. Es más, toda criatura desempeña un papel de similar importancia vital en el mantenimiento de la cadena alimentaria que enlaza todas las formas vivientes.

En un ecosistema, las plantas, bacterias, insectos y animales nativos crean juntos un medio ambiente a través de los siglos. Esta es la cadena alimentaria que se percibe en todo aspecto de la vida: la temperatura, la niebla, la luz solar que se filtra hasta las delicadas orquídeas; las serpientes, las aves, los armadillos y los jaguares, todos, al igual que los seres humanos, inhalan el aire húmedo y limpio.

El papel del jaguar en esta compleja cadena alimentaria es el de depredador principal (no se lo come ningún otro animal). Se informa que los jaguares comen más de 85 especies de presas, incluyendo mamíferos, reptiles, aves y peces, pero también comen carroña e incluso algunas plantas (esto es lo que se conoce como un comedor "oportunista"). Como depredadores principales y oportunistas, los jaguares , al igual que los seres humanos, están relacionados de manera más directa con otras especies de la cadena alimentaria que los depredadores que sólo atrapan presas vivas.

Una función del depredador es eliminar a los débiles y enfermos de las especies, para que estas características o enfermedades no pasen a otros animales. Los depredadores también impiden que algunas especies se vuelvan demasiado numerosas, lo cual podría tener efecto dominó por toda la cadena alimentaria Por ejemplo, si hubiera demasiados herbívoros (comedores de plantas), podrían eliminar la vegetación de la cual dependen ciertos insectos. Esos mismos insectos son el alimento de las aves y los encargados de remover y descomponer la tierra para contribuir a la descomposición de la materia orgánica; si no se descompone la tierra, otras plantas pueden sufrir las consecuencias. Las plantas son productoras principales, ya que emplean la luz solar para crear alimentos al combinar el bióxido de carbono con el agua y liberar oxígeno. Este procedimiento limpia las impurezas del aire y al cabo afecta incluso la humedad y la temperatura.

Es así que la pérdida de un depredador puede romper toda una cadena alimentaria. No se sabe bien cómo puede afectar al mundo un ecosistema (una cadena alimentaria) debilitado, pero es probable que cada cadena sea un eslabón de una cadena global.

Según una opinión, si una especie se vuelve muy abundante, entonces sencillamente aparece el hambre y se restablece el equilibrio. ¿Cómo se puede lograr el equilibrio a través de la falta de equilibrio? El hambre debilita a toda una población -a los más fuertes y a los más débiles genéticamente. También, cuando se llega al hambre, una especie debe practicamente hacer desaparecer una fuente de alimentación lo cual, como ya hemos visto, debilita a toda la cadena.

A través de la historia, los seres humanos demuestran comprender mal las relaciones de la cadena alimentaria, a menudo suponen que la pérdida de una especie o la adición de otra no cambia el equilibrio. A veces, los seres humanos han importado especies salvajes -como sucedió cuando llevaron mangostas al Caribe- que han hecho desaparecer otras especies nativas, y se han llegado a convertir en un problema ambiental a causa de la sobrepoblación. En otros casos, como en las selvas, los seres humanos traen animales y plantas domésticas, estos animales devoran las plantas nativas hasta la raíz; y las plantas no nativas no pueden formar el terreno ni mantener insectos o pájaros como hacían las plantas originales. Poco a poco, se está desintegrando la cadena alimentaria. Nadie sabe bien cuál será al impacto final sobre el clima a nivel local o mundial.

Desgraciadamente, a menudo los seres humanos no sólo no se perciben como parte de la cadena alimentaria, sino que se perciben como seres superiores, capaces de controlarla mediante la tecnología. En su libro Ecocidio: estudio sicoanalítico de la destrucción del ambiente, Fernando Césarman crea el término "ecocidio" para denominar esta actitud destructora. La realidad es que, aunque los seres humanos han analizado las cadenas alimentarias y han interferido en su funcionamiento, estamos muy lejos de ser capaces de alterarlas, repararlas o siquiera comprenderlas bien.

En el caso del jaguar, ni siquiera entendemos a un elemento de la cadena alimentaria. Los jaguares son los más elusivos de los grandes felinos del mundo, y hemos aprendido muy poco acerca de los jaguares a pesar de que casi los hemos eliminado; están en peligro de extinción en todo el territorio que les queda. Debido a que sabemos poco acerca de los jaguares, desconocemos los efectos que esta pérdida va a producir.

Proteger al jaguar es una manera de proteger la compleja cadena alimentaria que incluye a los seres humanos. No podemos comprender lo que significa perder al jaguar, pero sabemos que cuando los jaguares ya no deambulen por las selvas de Yucatán, ésta quedará disminuida. Y cuando desaparezca la selva, tal vez seamos nosotros los próximos destinados a desaparecer. Ahora es el momento de recordar aquellas palabras del anciano maya Chan K'in: "Cuando se acabe la selva, acabaremos nosotros con ella. Cuando cae un árbol, cae una estrella."


"No se sabe bien cómo puede afectar al mundo un ecosistema (una cadena alimentaria) debilitado, pero es probable que cada cadena sea un componente de una red global."

"Desgraciadamente, a menudo los seres humanos no sólo se perciben como parte de la cadena alimentaria, sino que se perciben como seres superiores, capaces de controlarla mediante la tecnología."

"Ésta es la cadena alimentaria que se percibe en todo aspecto de la vida: la temperatura, la niebla, la luz solar que se filtra hasta las delicadas orquídeas; las serpientes, las aves, los armadillos y los jaguares, todos, al igual que los seres humanos, inhalan el aire húmedo y limpio."